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ATENCIÓN PIDO AL SILENCIO

Pantallas, cerebro y el desafío de pensar en la era de la distracción


por Horacio Krell (*)





?Atención pido al silencio y silencio a la atención?.

Con estos versos comienza el canto I de El Gaucho Martín Fierro, de José Hernández.

En la tradición de las payadas, pedir silencio no era solo una cuestión de orden: era un

ritual de concentración colectiva. El cantor solicitaba que el ruido del mundo se

detuviera para poder contar su historia.


Hoy, más de un siglo después, esa escena adquiere un significado inesperadamente

actual. Nunca hubo tanto ruido alrededor de nuestra atención.

Pantallas, notificaciones, estímulos visuales y contenido fragmentado compiten

permanentemente por capturarla. El problema ya no es solamente qué pensamos, sino

si todavía somos capaces de sostener la atención necesaria para pensar.


El cerebro que lucha por concentrarse

El verso inicial de Martín Fierro puede leerse hoy como una metáfora del esfuerzo

mental necesario para enfocar la mente. ?Si me ayuda la memoria?, dice luego el payador.


Esa frase remite directamente a una función cognitiva clave: la memoria de trabajo, la

capacidad de mantener información activa mientras pensamos o realizamos una tarea.

Cuando la atención se dispersa, esa memoria se satura rápidamente. Y cuando se satura,

el pensamiento pierde profundidad.


La dificultad para sostener la atención se asocia muchas veces al Trastorno por Déficit

de Atención e Hiperactividad (TDAH). Sin embargo, el fenómeno de la distracción

creciente no se limita a quienes padecen este trastorno. Hoy afecta también a adultos sin

diagnóstico clínico, expuestos a un entorno digital diseñado para captar

permanentemente el foco mental.


Un pequeño experimento de atención

Antes de continuar, el lector puede probar un ejercicio simple.

Contar cuántas letras ?n? aparecen en el siguiente texto:


"Vivir para siempre es un anhelo que acompaña a la humanidad desde el inicio de la

historia. Gilgamesh, rey de la ciudad sumeria de Uruk, que viajó en busca de la

inmortalidad, nos dejó su relato grabado en tablillas de arcilla que se conservan en el

Museo Británico de Londres. Según el Instituto Nacional de Estadística, la esperanza de vida en España es de 81,1 años para los hombres y de 86,3 para las mujeres. En su origen se encuentra el descenso de la mortalidad infantil. Y es que, a principios del siglo XX, hasta una cuarta parte de

los nacidos moría antes de cumplir cinco años. Hoy la mayoría vive hasta una edad

avanzada. No todas las especies viven lo mismo. Algunas moscas duran días, mientras que

tortugas y ballenas pueden superar los cien años. El límite de la vida humana aún se

desconoce".


El ejercicio parece trivial, pero revela algo interesante: la atención selectiva es frágil.

Incluso una inteligencia artificial puede equivocarse en esta tarea si confunde

visualmente una ñ con una n. Ese error muestra lo mismo que ocurre en nuestra mente: cuando la atención se dispersa, los detalles se pierden.


La advertencia de la neurociencia

El neurocientífico francés Michel Desmurget lo resume con crudeza en su libro La

fábrica de cretinos digitales. Según sus investigaciones, el exceso de consumo digital recreativo se asocia con:

? deterioro del lenguaje

? disminución de la atención

? menor rendimiento académico

? alteraciones del sueño


El cerebro en desarrollo es profundamente plástico. Se moldea con aquello que practica.

Si se acostumbra a estímulos rápidos, fragmentados y permanentes, aprende a funcionar en modo dispersión.

Si practica lectura profunda, memoria activa y pensamiento complejo, construye estructuras mentales más sofisticadas.


El problema no es la tecnología.

Es el ecosistema cognitivo que organizamos alrededor de ella.


Cuando ya no solo delegamos la atención


Durante años el debate educativo se centró en el tiempo de pantalla. Pero el escenario cambió.


Hoy la inteligencia artificial escribe, resume, explica, organiza y produce textos. La delegación ya no afecta solo la atención. Empieza a afectar el pensamiento mismo.


Un estudiante puede obtener respuestas sin atravesar el proceso de comprender,

comparar, recordar o imaginar. Y sin ese esfuerzo, el aprendizaje pierde profundidad.

El conocimiento verdadero requiere lo que podríamos llamar fricción cognitiva.

Sin esfuerzo mental, la memoria no se consolida y el criterio no se forma.


El regreso del libro en algunos sistemas educativos


Algunos países comenzaron a revisar el entusiasmo inicial por la digitalización total.

En Suecia, por ejemplo, las autoridades educativas detectaron que el uso intensivo de

dispositivos en las aulas estaba asociado con:

? menor comprensión lectora

? deterioro del sueño

? disminución del rendimiento académico


El resultado fue un replanteo del modelo digital y un retorno al uso del libro impreso

en las primeras etapas educativas. La conclusión no fue abandonar la tecnología, sino reconocer algo importante: el soporte no es neutral.


El cerebro que lee en papel


La lectura profunda activa procesos cognitivos complejos:

? análisis

? inferencia

? construcción de significado

? memoria a largo plazo

La lectura digital, en cambio, favorece muchas veces el barrido rápido de

información.


Los estudios muestran que cuando el objetivo es comprender profundamente un texto

largo, muchos lectores ?incluidos los llamados nativos digitales? prefieren el papel.

Incluso investigadores y profesionales suelen imprimir documentos extensos para

analizarlos con mayor concentración.


Tres formas de leer


No todas las lecturas son iguales.

Lectura de barrido

Se usa para obtener una idea general del contenido.

Lectura inmersiva

Permite entrar en una historia o narrativa.

Lectura profunda

Exige concentración, memoria y pensamiento crítico. Es la que construye conocimiento.

El problema surge cuando el ecosistema digital empuja casi exclusivamente hacia la

primera.


Multitarea: el gran mito

La mente humana tiene límites.


La memoria de trabajo solo puede manejar una cantidad reducida de información al

mismo tiempo.


Lo que llamamos multitarea es en realidad un cambio rápido de tareas.

Cada cambio consume recursos cognitivos y deteriora la calidad del pensamiento.


Por eso el exceso de estímulos digitales reduce la capacidad de sostener procesos

mentales complejos.


El verdadero desafío educativo

La pregunta ya no es si debemos usar tecnología. La pregunta es qué tipo de mente estamos formando.


En la era de la delegación cognitiva, la educación debe volver a fortalecer capacidades

que ninguna máquina puede reemplazar:


? pensar

? imaginar

? formular preguntas

? construir significado

? desarrollar criterio

La inteligencia artificial puede acelerar el acceso al conocimiento.

Pero solo el ser humano puede convertir ese conocimiento en sentido.


Educar la atención

Frente a un mundo diseñado para dispersarnos, educar la atención se convierte en una

tarea central. Eso implica recuperar prácticas que entrenan la mente:

? lectura profunda

? conversación argumentada

? escritura reflexiva

? memoria activa

? pensamiento crítico


Porque antes de aprender cualquier cosa, el cerebro necesita algo más básico.

Necesita poder prestar atención.

????

Y quizás por eso, en medio del ruido digital del siglo XXI, el viejo verso del Martín

Fierro vuelve a resonar con una vigencia inesperada: ?Atención pido al silencio y silencio a la atención?.


(*) Director de ILVEM. Mail de contacto horaciokell@ilvem.com o +5491180310301